miércoles, 5 de abril de 2017

Corazón de León


(Esto debí publicar el 31 de mayo del 2015... una semana antes del nacimiento de mi hijo Francisco, pero no tuve valor, falleció mi padre durante mi embarazo, de ahí mi larga ausencia en el blog, ojalá este sea un empujón para el regreso, les debía esta publicación y aquí va). 

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Hola desplumados!, volví después de tantos meses, volví meciendo un vientre de 37 semanas y chirolas, que está más vivo que nunca y que continúa creciendo y bendiciendo mi vida. Sin embargo, por esas cosas que tiene la vida, que se viven pero no se entienden ni se explican… volví muy triste porque hace dos meses falleció mi padre, escribirlo y volver líneas atrás para releerlo acaso todavía me resulta increíble, como si estuviera encerrada en un sueño que intenta constantemente por las leyes de la naturaleza y del destino quedarse en la antesala de la muerte, acaso todavía por momentos no lo creo, ni lo acepto, ni lo quiero.

Como imaginarán, estos meses estuve viviendo la tristeza más profunda de mi vida mezclada con el momento más hermoso que jamás haya sentido, vida y muerte se me presentan con el primer aliento de la mañana y me acunan cada noche, como si ambas formaran parte de un mismo instante, de un mismo presente y de un mismo cuerpo. No quiero victimizarme, no soy la mina más triste del mundo, ni la mina a la que “le pasan todas”, no me veo así, no quiero que me lean así, simplemente quería compartir con ustedes este pedazo de tristeza que también es mía, quería contarles que a veces los sueños cumplidos también pueden teñirse con otros matices, porque la vida en definitiva también es esto. Hoy me tocó vivir estos dos momentos juntos, nunca imagine que así sería, será que uno siempre quiere la plenitud de las cosas y desea vivirlas tan intensamente que no imagina que pueden o deben ser teñidas de otros colores. En este sentido, pienso que fue una mala jugada, sigo sintiendo que no era el momento de mi viejo, que no fue justa su partida y cuando pienso esto, dormida de angustia en las lagunas del dolor, siento de repente los movimientos tan rítmicos y placenteros de Francisco en mi barriga y entonces me alertan que aún se puede seguir y que vale la pena estar de pie, que esta es la pérdida más grande de mi vida, pero que es lo que me tocó, y a pesar de todo la vida sigue imponiéndose porque alguien decidió bendecirme con este embarazo y eligió que fuera justo en este momento.

Esa es una lectura, es lo que te susurran algunos al oído, para decir algo tal vez, a veces me la creo, a veces odio escucharla y a veces me la guardo para recordarla más tarde… yo no sé si en el destino estaba escrito que mi padre muriera a los 55 años por un infarto masivo de corazón y que para que yo pudiera sobrellevar semejante pérdida también alguien escribió que me embarazara siendo infértil…parece que alguien también eligió ese consuelo para mi. No, no lo sé, no sé cuáles de todas las situaciones y momentos que vivimos se escriben primero, cuáles se tachan mientras se escriben y cuáles se subrayan con marcador, sin embargo, sé lo que quiero y deseo: deseo que mi hijo no venga con ninguna carga, ni mochila, yo no le pondré ninguna. Hace tiempo decíamos con Bruno que no queríamos hablar de Francisco como “un milagro” ni como "especial" y todos los rótulos posibles, no queríamos cargarlo con todas esas acepciones que generalmente los desplumados ponemos a nuestros positivos, es nuestro hijo y punto…el haberlo soñado tanto y los caminos recorridos para que hoy esté en mi vientre no marcan diferencia en este sentido.

Alguien me ha dicho que "en los ojos de mi hijo encontraré a mi padre"… Dios mío, si supiera cuanto duelen esas palabras… duelen por dulces y duelen por crueles, mi viejo era irremplazable, las personas son irremplazables y las miradas son únicas, ojalá no necesite mirar nunca a mi hijo para recordar a mi viejo, ojalá si mi hijo naciera con cosas de mi viejo sea con su nobleza, honestidad y amor.

Me resulta terriblemente difícil poder acomodar mis pensamientos y poder volcarlos aquí, si vuelvo renglones atrás seguramente encontraré incoherencias, una pésima redacción, etc… pero no quiero volver atrás, hoy no quiero, quiero seguir vibrando de alegría y de tristeza pero quiero seguir… no quiero detenerme, y confieso que esa es la razón por la que hoy estoy de pie y entera en mi embarazo. En el momento que uno desea algo que no tiene nunca imagina perder lo que cree seguro… nada más inocente que eso, es estúpido pero uno así lo siente… por eso, nunca imagine despedir a mi padre en el momento de recibir a mi hijo, tampoco imaginé que mi padre se fuera de este mundo sin la bendición de llevar guardado en su retina y en su corazón el abrazo de sus nietos… cosas que no pasaron y no pasarán, esas son las nostalgias que me seguirán para siempre y también aprenderé a vivir con ellas.

Mi Padre

De mi padre puedo contarles que tuvo una vida buena, tan buena fue que decidió irse temprano, dicen que nadie muere en la víspera y que todos venimos con nuestra fecha de vencimiento, como sea por lo general no estamos preparados para vivirlas con paz, todos estamos aferrados a los afectos, eso no es noticia. Mi padre sufrió un terrible infarto diez días antes de su muerte, pudo morir solo en una calle olvidada en las cercanías de un pueblo del sur de Córdoba, en esos rincones olvidados por los gobiernos y por Dios, sin embargo Dios pasó por ahí… y a pesar de su terrible dolencia y de creer que allí moriría pudo llegar a pedir ayuda y continuar su marcha. Los detalles hasta su correcta atención médica son increíbles, alguna vez escribiré sobre ellos, ahora no tengo fuerzas, ni ganas, y tampoco es el lugar para hacerlo, como sea recibió su correcta atención 24hs después en una ciudad donde si bien no es Buenos Aires también atiende Dios… pero tarde, con sobre-turnos y sin obra social… (escribir esto me provoca impotencia), como sea, las secuelas de una atención demorada provocaron el desenlace fatal y adelantaron su partida.

Un diagnóstico que no fue entendido, una atención que no llegó en horas, una decisión que no se tomó, una ambulancia que se rompió en el camino, un camino que para los pacientes coronarios es terriblemente lejos, una fatalidad por donde se la mire… pero a pesar de todo ello, tuve la oportunidad de despedir a mi viejo sin saber que lo estaba haciendo, pude compartir dos días después de su recuperación y esos momentos quedarán guardados en los bolsillos de un tiempo que jamás olvidaré, están paralizados, inmortalizados en mi memoria y tatuados para siempre en mi alma, momentos únicos, de desayuno compartido, de charlas y risas mezcladas en los sabores del último día, el ultimo día para mi con él…  de abrazos, de mimos en la panza, todavía recuerdo a mi viejo acariciando mi vientre y hablándole a Francisco y las pataditas de alegría y complicidad, nada me quita esa imagen y sé que ella me acompañará toda la vida, pocas veces sentí tanta magia junta, una conexión divina que días después entendí.

Una de Cal, una de arena

Les cuento esto porque quería compartir con ustedes estos errores de impresión que a veces tiene el destino, quería contarles y recordarles que la vida es en definitiva una caja de sorpresa, como dije antes, yo nunca imagine perder a mi viejo cuando estuviera esperando mi hijo, nunca imaginé convertirme en madre al tiempo que se despide un padre…esas cosas no se imaginan, esas cosas simplemente suceden… eso decía mi viejo, con esa paz y sabiduría que lo caracterizaban supo dejarme esas palabras como enseñanza a veces y como aliento y muleta otras… “No todo tiene una explicación Victoria, a veces, las cosas simplemente suceden”, y así es… suceden, para bien o para mal, mi embarazo tampoco se explica, ya saben de eso y sin embargo sucedió… la muerte de mi padre tampoco y sucedió, vida y muerte, muerte y vida, las dos latiendo en mi corazón y en mi vientre, a veces se impone una y siento morir, otras veces se impone la otra y siento estremecerme de amor. 

Hoy estoy inconclusa, hoy estoy intensa y contradictoria, pero quería pasar por aquí para contarles cómo me siento, ni blancos, ni negros… matices, solo matices, ojalá sepamos todos vivir con ellos, ojala aprendamos que nada es tan importante ni tan urgente, que lo único verdadero es el amor, que la vida son instantes y que deben vivirse a pleno, que perseguir un sueño está buenísimo pero que no debemos olvidar lo que sí tenemos y que lo que tenemos es tan valioso como lo que deseamos tener. Escritas estas cosas en un blog de infertilidad por alguien que logró el embarazo resulta tal vez soberbio, pero créanme que nunca se tiene todo, que siempre sentirán que algo les falta, y es que en el deseo de pedir uno se olvida de lo que tiene… en fin, la vida, una de cal y una de arena.

Estos últimos meses fueron difíciles, sin mi desplumado incondicional hubiera sido imposible, sin mi familia, tan quebrada pero firme tampoco, gracias a los amigos, familiares, desplumados y médicos que estuvieron cuidándome y dando fuerzas cuando lo necesitaba, sentí morir de dolor, hubo noches de monitoreo y control que dieron mucho miedo, hubo días de ataques de pánico y desmayos, días que sentí morir aún teniendo vida en mi vientre, pero acá estamos, a sólo una semana de poder tener a Francisco en mis brazos rodeado del amor más puro. Todo va a estar bien, él también me dijo eso en un sueño y yo elegí creerle. 
Francisco está creciendo perfecto... si quieren pueden rezar por nosotros o tenernos en sus pensamientos positivos, todas las buenas energías serán bienvenidas, yo mientras tanto seguiré soñando lo que sueño: Que mi padre en algún lugar está jugando con Fran, que le cuenta historias increíbles con aliento a rocío y aroma a girasol, los sueño así, ambos riendo entre nubes de abrazos y cosquillas de estrellas… y en algún momento mi padre le dice al oído que es “hora de nacer” y lo despide con secretos y misterios para mi… y yo estoy esperándolo, con todo este amor para darle, que es grande y noble, como mi padre me enseño a sentir. Esa es su herencia y esa será la mía.
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(Hoy 5 de abril de 2017 se cumplen 2 años de la partida de mi viejo... y recién hoy siento que puedo empezar a soltarlo, de ahí esta publicación, que si bien estaba guardada en el ordenador desde hace tiempo, nunca tuvo voz, a veces siento que mis letras se fueron con él, a él le gustaba leerme, será por eso que aun no puedo escribirle, le debo letras a él, a mi hijo y a ustedes... ojalá las recupere, ojalá empiece a sanar).
El título "Corazón de León" no podía ser más exacto... fue una publicación que hicimos en las redes sociales después que mi padre saliera de terapia, le divertía hacerlo, un corazón que días después lo abandonó, sin embargo no es sorprendente tratándose de un músculo gastado de tanto uso, no lo digo yo, lo dicen las personas que lo han conocido, y este juego de palabras tampoco lo digo yo, lo dijo un grande que a ambos nos gustaba leer). 


2 comentarios:

  1. Me dejaste sin palabras! Tristeza y felicidad, dos sentimientos que uno piensa que nunca deberían ir juntos... Pero como vos decís... Así es la vida... Una de cal, otra de arena... Te abrazo fuerte!!!

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  2. Bellísimas palabras para una bellísima persona como fue el mas lindo de mis primos....lindo por fuera y por dentro

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